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Relatos del fin. 1

Rodeada por la más abisal de las oscuridades, donde ninguna luz podría llegar, una criatura aletargada, sellada en un sueño eterno, escuchó algo. No era más que un leve susurro proveniente de otro lugar, inalcanzable como el tiempo mismo, y aún así, fue suficiente. Sus ojos, ahora abiertos, sólo podían ver una luz que se colaba por un agujero en la realidad de esa prisión de carencia. Y por este agujero, caía una pequeña criatura en la oscuridad. Gritaba, pero también era feliz pues su objetivo estaba siendo realizado. Su certeza se debía a que podía ver los ojos del monstruo aproximándose para devorar a su primera presa en eones. Y así, el fin de los días humanos dio comienzo; con esta persona abrazando su destino. Después de ello, el monstruo fue hacia la luz tomando la forma de su víctima, haciendo que le vínculo que había creado con esta le permitiese llegar a su mundo, Y se arrastró fuera de las tinieblas; sintió la luz y la calidez de un dios llameante que sobrevolaba b...

Daniel Blackwood. Paso 1

Un domingo cualquiera, un tren de larga distancia se encontraba en medio de la nada haciendo su rítmico y característico sonido mientras respiraba un denso humo de vapor de agua cada cinco minutos. Y en este vehículo se encontraba Daniel Blackwood, sentado en el segundo vagón con la locomotora a su espalda. Aquel día llevaba su gabardina negra favorita. Los dedos de su mano izquierda tamborileaban en el alféizar de la ventana mientras que con su mano derecha sostenía un reloj de bolsillo. Cada tanto lo examinaba con impaciencia e intentaba ignorar al señor bigotudo del bombín que se había sentado frente a él leyendo el periódico. Este había estado intentando sacarle conversación desde hacía un rato largo. — ¡Ha! —exclamó el hombre— ¿sabía usted que el gas que utilizamos para algunas máquinas proviene de un meteorito? Daniel le dirigió sus ojos azules sin mover un solo músculo aparte de ellos. — Ah… veo que finalmente capto su interés —sonrió el bigotudo— pues no sólo eso, ...

Supernova. Capítulo 1

La puerta al cerrarse detrás de un hombre trajeado produjo un ruido sordo. Entonces este comenzó a leer detenida pero silenciosamente los papeles que llevaba en las manos. La pequeña habitación estaba bien iluminada, así que la persona sentada frente a él podía ver lo atrapada que estaba. Sólo había una puerta, una mesa entre los dos con algunos objetos y una cámara en el techo. - Entonces, señor... Gregorson -dijo el hombre trajeado sin alterar el tono de voz, que era fuerte y amenazante- sus cargos son: destrucción de propiedad privada... una mansión entera, escapando de las autoridades y el uso de objetos no registrados -esto último lo leyó señalando los objetos de la mesa- todo armas. La persona sentada con sus manos atadas con un material azul señaló a una especie de pistola usando su barbilla. - Eso no es un arma, es una pistola-inyección. - Para regeneración de células a alta velocidad, lo sé, es una sustancia ilegal- el hombre no habló mientras se acomodaba la corbata y l...

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Ágil y astuto se mueve entre los árboles mostrando las llamas que le cubren. Escurridizo ser que se esconde ante el susurro del viento que acaricia el verde tejado, que se aleja del río y desaparece con el cantar de fugaces alegrías. Grácil criatura de mirada de ámbar que aparece tras la tempestad, augurando su regreso. Invisible bajo el llanto de los dioses mas presente cuando estos tejen su manto de pureza sobre nosotros. Muévete libre bajo el blanco guardián de capa estrellada y entra y sal de mi hogar cuando te plazca, pero haz de irte, pues no eres más que una máscara de aquello que duerme. Y no estarás cuando el alma se aflija, cuando el cálido abrazo de la mañana se alce en el horizonte, cuando el mar se junte con la tierra; cuando las miradas se encuentren.

El relato de Trivael

Este es un relato que hice hace unos años. En un principio era para hacer la historia de un personaje de rol (adivinar cual juego no es difícil) pero luego lo adapte para que fuera un relato. Espero que os guste. Existen historias que empiezan con un noble pagando por la inmortalidad, otras con un amante a punto de morir y otras con una pobre alma víctima del capricho de un ser superior (o inferior según como se mire). Este no es uno de esos cuentos, puesto que el comienzo de este se remonta al asedio de un castillo actualmente ruinoso y de nombre ahora olvidado en un día cuya mención ha sido prohibida. Ciertamente, un evento importante aconteció cuando yo apenas tenía veinticinco años de edad. Me marcó para toda la eternidad y más aun las consecuencias que trajo el simple hecho de haber participado de la manera en que lo hice. Hubo tres razones para prohibir que alguien mencionase esta reyerta. La primera es la causa de la guerra, pues todo ocurrió por la crueldad del gobernante...

Música del extranjero.

Hacía un año que el abuelo de Daria había fallecido, pero ella nunca pudo recoger valor para volver a aquella casa apartada de todo, perteneciente a su modelo paterno, más de lo que era su padre. Al bajar del coche y observar detenidamente la derruida estructura se arrepintió de no haberse dedicado a cuidarla, o al menos mantenerla para que no llegase a tal estado. Sin embargo, todo era tal como ella lo recordaba. El columpio en el que ella tantas veces se balanceó y lastimó, el tronco en el que se cortaba leña para la chimenea, incluso los dibujos que ella misma había hecho con pintura en las paredes exteriores se encontraban allí. La embargó la nostalgia al ver una mecedora vacía en el porche de la casa, y la sensación de que en otro tiempo todo era mejor se coló por una rendija en su cerebro. En parte agradecía volver a un lugar que le daba tantos recuerdos, así que decidió devolverle el favor a su abuelo y se dispuso a restaurarlo todo. Esta comenzó por hacer una limpieza ...

Lo que salió de escribir con escritura automática

Se trata de una técnica utilizada por diversos escritores que consiste en que sea el subconsciente el que escriba. De mi cabeza salieron estos escritos: Crean los puños de la guerra, rocas de cortesía. Clamores maravillosos de deshechos sin perdón, actuando sublimes sin descanso, ante un mar de sofoco. Y un sol iluminado por la ira, respirando dolor. Recio el gigante de pluma verde e indiscutible su calor. Soberano de su tierra, inclinando su penacho de sombras asomado y vacilante, llama tan campante, en tremenda canción de cuna, la letra del furor. La gran creación de una gema sin valor retumba en las montañas del ego. Hágase la voluntad de aquel que la posea, convencido de su propia virtud. Dudando nunca de las cadenas que le atan a su silla, de los barrotes de su propia solitud. Lucha por una victoria seca y árida, arremete contra enemigos inexistentes y quiérete. Regocíjate del cáliz de madera pintada bebiendo un vino diluido en palabras. Pues to...